A veces la palabra “no” representa más que la respuesta a una pregunta. Oírla puede significar que no te aceptaron, que te excluyeron o que te rechazaron de alguna otra manera. Todas las personas que conoces seguramente han sentido el dolor de un rechazo en algún momento de su vida: tus padres, maestros, amigos, el estudiante más genial del grado superior del tuyo. Es una experiencia humana universal y, a veces, duele mucho.
Pero, aunque parezca increíble, el rechazo también tiene su lado positivo. Para empezar, cuando intentas algo y fracasas, significa que te esforzaste y que estás siendo valiente. “Cada rechazo es la prueba de que hiciste algo que era difícil o que te asustaba —explica Amy Morin, psicoterapeuta y autora del libro 13 Things Strong Kids Do sobre cómo entrenar a tu cerebro para que te ayude a lidiar con situaciones difíciles—. Celebra el hecho de que tuviste el valor para intentarlo”.
El rechazo también te brinda la oportunidad de aprender y mejorar la próxima vez que intentes hacer algo. “Yo realmente creo que el rechazo puede ser algo bueno —dice Alexa Bares, estudiante de noveno grado—. La gente crece mucho cuando comete errores, y los errores pueden servir de lecciones muy valiosas”.
Pero el hecho de que haya aspectos positivos del rechazo no significa que no duela. Por eso recopilamos consejos de expertos que estudian la psicología del rechazo… y de adolescentes como tú. Esperamos que las estrategias te ayuden a procesar tus sentimientos sobre el rechazo y a seguir adelante con confianza.