Una jugada crucial

Era un partido como cualquier otro, hasta que un jugador de repente colapsó. Este adolescente saltó a la acción

Carmen Funderburk

Magnus Miller

Al principio, Magnus Miller estaba tan enfocado en la posesión del balón que no vio la crisis que se desarrollaba detrás de él. Magnus, que entonces tenía 18 años, era un estudiante del último año de secundaria en Life Christian Academy en Choctaw, Oklahoma, y jugaba de base en el equipo de la escuela. Habían pasado los primeros minutos de un partido de enero de 2025, cuando Randy Vitales, un jugador del equipo contrario, de repente se desplomó. 

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Mangus Miller (derecha) usó RPC con Randy Vitale (izquierda) cuando este tuvo un paro cardíaco. 

“Fue un caos total”, recuerda Magnus. Los compañeros de Randy, los entrenadores de ambos equipos y los padres corrieron hacia él, tratando de entender qué estaba pasando. No pasó mucho tiempo antes de que Magnus comprendiera la situación —y lo grave que era. Randy tenía todas las señales de un paro cardíaco: se había desplomado, había perdido la conciencia y no respiraba. “Me acerqué corriendo y tomé el control”, dice Magnus.

Magnus pidió a las personas que se habían reunido alrededor de Randy que llamaran al 911 y buscaran un desfibrilador externo automático (DEA), un dispositivo que administra una descarga eléctrica con el fin de restablecer el ritmo cardíaco normal. A continuación, Magnus puso manos a la obra para administrarle a Randy los primeros auxilios y mantenerlo con vida.

Bryan Terry/The Oklahoman/Usa Today Network via Imagn Images

Manus jugaba de base en el equipo de básquet de su escuela, los Life Christian Academy Eagles. 

¿Qué es la RCP?

Había una razón por la que Magnus sabía lo que hacer en ese momento. El verano anterior, había recibido capacitación y certificación en reanimación cardiopulmonar (RCP) cuando trabajaba como guardavidas. La RCP es un procedimiento de emergencia que se realiza cuando el corazón de una persona deja de latir repentinamente. Esta condición impide que la sangre circule por el cuerpo, privando al cerebro y a otros órganos vitales de oxígeno. La RCP ayuda a mantener la circulación hasta que llegan los servicios de emergencia. 

Según la American Heart Association, cada año, más de 356.000 personas en Estados Unidos sufren un paro cardíaco fuera de un hospital, incluyendo más de 7.000 niños y adolescentes. Sin tratamiento inmediato, puede ser mortal. Por cada minuto sin RCP, las probabilidades de supervivencia de una persona con un paro cardíaco disminuyen un 10%. Pero una intervención rápida puede duplicar o incluso triplicar las probabilidades de sobrevivir. 

Desafortunadamente, menos de la mitad de las personas que sufren un paro cardíaco fuera de un hospital reciben RCP inmediata o son tratadas con un DEA. Muchas veces, los espacios públicos no cuentan con estos dispositivos, o las personas no están capacitadas para utilizarlos o realizar RCP. 

En 2024, el Congreso aprobó la ley HEARTS, que creó un programa de subvenciones para ayudar a las escuelas a adquirir DEAs y ofrecer capacitación en RCP para que más personas aprendieran a responder en una emergencia. Sin embargo, los legisladores aún no han aprobado la asignación de los fondos necesarios para el programa. 

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Magnus visitó a Randy, el niño que salvó, en el hospital. 

Acción rápida

Afortunadamente, la pequeña escuela rural donde se jugaba el torneo contaba con un DEA. Un estudiante que estaba viendo el partido corrió a buscarlo apenas Randy se desplomó.

Magnus tomó el DEA e inclinó la cabeza de Randy para abrir sus vías respiratorias. Luego comenzó a dar instrucciones. Siguiendo sus indicaciones, dos personas —una a cada lado del torso— se turnaron para realizar compresiones torácicas. Otras dos, ubicadas en la cabeza, se alternaban para hacer respiración boca a boca, usando su propio aire para pasar aire a los pulmones de Randy. Magnus pidió tijeras, alguien se las pasó para cortar con ellas la camiseta de básquet de Randy, y utilizó el DEA para aplicar una descarga en su corazón. “Eso fue lo que realmente le salvó la vida”, dice.

Magnus y el equipo de voluntarios continuaron la RCP mientras esperaban la ayuda. Las compresiones son físicamente exigentes; Magnus actuó como un conductor, organizando relevos entre quienes participaban. Finalmente, después de unos 30 minutos, Randy fue trasladado en helicóptero al Centro Médico de la Universidad de Oklahoma.

“Fue una experiencia emocional muy intensa cuando se lo llevaron en camilla”, dice Magnus. “Me largué a llorar en la cancha”. 

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Los adolescentes se reunieron en un partido unas semanas después. 

Después del hecho

Heartland Medial Direction, OKC, OK

Magnus con un DEA, un aparato que puede reanimar el corazón

Randy pasó una noche en terapia intensiva y recuperó la conciencia al día siguiente. Al poco tiempo logró una recuperación completa.

Las acciones de Magnus ese día de enero de 2025 le valieron el premio Heartsaver Hero de la American Heart Association. Desde entonces, se convirtió en embajador de la organización, promoviendo la importancia de aprender RCP.

En octubre, Magnus —ya estudiante de primer año en la Universidad de Oklahoma— viajó a Washington, D.C., para pedir al Congreso que financie adecuadamente la compra de equipos que salvan vidas en las escuelas primarias.

Cuando cuenta la historia del colapso de Randy y de la RCP que le salvó la vida, Magnus se emociona agradecido de que todo haya coincidido: que supiera lo que hacer, que la escuela tuviera un DEA y que las personas presentes siguieran sus instrucciones con calma.

Días después de aquel fatídico partido de básquet, cuando Randy ya se había recuperado, Magnus lo visitó en el hospital. “No había forma de que te fueras a morir en esa cancha”, le dijo mientras se abrazaban. “No iba a dejar que pasara”.