Manual para vivir sin teléfono

¡No desesperes! Puedes hacer muchas cosas sin tu teléfono. Aquí te contamos cómo.

Al leer, pregúntate: ¿Por qué podría ser importante hacer algunas cosas sin un teléfono inteligente?

Una pregunta: ¿cuántas veces miraste tu teléfono hoy? Si eres uno del 90 % de los adolescentes que tienen un teléfono inteligente, la respuesta seguramente sea “muchas veces”.

Según una encuesta reciente del sitio de investigación del consumidor Reviews.org, el estadounidense promedio consulta su teléfono unas 205 veces al día. Tiene sentido: una gran variedad de aplicaciones hace que los teléfonos inteligentes sean útiles para todo tipo de cosas. ¿Pero realmente necesitamos usarlos 205 veces al día? Es probable que no.

De hecho, los expertos dicen que hacer cosas sin un teléfono o cualquier otro dispositivo digital puede ayudar a agudizar tu capacidad para resolver problemas. ¿Cómo?

Tu cerebro está conformado de células que envían, reciben y procesan información. Se comunican entre ellas a través de canales llamados circuitos. “Cuanto más usas un circuito, más se fortalece —explica Anna Nöel Samaha, científica de la Universidad de Montreal dedicada al estudio del cerebro—. Si siempre acudes a tu teléfono en busca de ideas, no estás usando los circuitos de tu cerebro que te ayudan a ser creativo, a aprender acerca de tu entorno y a manejarte en él —dice—. Eso hace que estos circuitos se debiliten”.

Además, seamos sinceros: los teléfonos inteligentes no siempre son completamente confiables. Podrías estar en una situación en la que el teléfono se rompe, se queda sin batería o pierde señal. Por eso es buena idea saber cómo hacer cosas a la antigua.

¡Sigue leyendo para aprender (o volver a aprender) a cómo hacerlo!

Mira la hora

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La situación: Vas camino a tu trabajo de medio tiempo y pasas por tu lugar favorito de té de burbujas. Quieres entrar y comprarte uno, pero tu turno comienza a las 11:00, ¡y no quieres llegar tarde! Buscas tu teléfono para ver si tienes tiempo, pero… se quedó sin batería. Por suerte llevas tu reloj de pulsera. (Oye, ¡combinaba bien con la ropa!). ¿Recuerdas cómo leerlo?

Solución sin teléfono: Si no sabes cómo leer la hora rápido, no eres el único. El predominio de los dispositivos digitales ha llevado a muchos jóvenes a tener dificultades con esta habilidad. Pero no desesperes… la cara del reloj tiene toda la información que necesitas.

Primero, mira la aguja más corta del reloj. Esa es la aguja que indica la hora (si está entre dos números, eso significa que la hora es el número más pequeño).

Luego, mira la aguja larga del reloj. Esta indica cuántos minutos han transcurrido desde la hora en punto. Busca el número al que apunta y multiplica el número por 5. Si está entre dos números, multiplica el número menor por 5 y agrega 1, 2, 3 o 4 minutos, según su posición. Pruébalo con la cara de este reloj:

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A) En este reloj la aguja que indica la hora está entre el 10 y el 11. Eso significa que son las 10.

B) La aguja que indica los minutos está entre el 5 y el 6. O sea que multiplica 5 por 5 para obtener 25.

C) Pero está apuntando a dos minutos pasados los 25. Entonces 25+2=27.


Son las 10:27. ¡Ahora puedes decidir si tienes tiempo para un té de burbujas!

Investiga sobre algún tema

La situación: Estás escribiendo un ensayo sobre un tema muy interesante. Pero todos los sitios web que consultas parecen darte información diferente. Quieres encontrar fuentes en las puedes confiar. Suena como un trabajo para… ¡la biblioteca!

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Solución sin teléfono: La biblioteca de tu escuela o de tu vecindario es un lugar excelente para investigar. Está repleta de fuentes confiables y de expertos en información (¡los bibliotecarios!) que pueden ayudarte a encontrar justo lo que necesitas en artículos de referencia, publicaciones periódicas y libros.

Si los libros son parte de tu investigación, tal vez te preguntes cómo recorrer los estantes de la biblioteca. Un bibliotecario puede mostrarte cómo usar una base de datos digital llamada catálogo. También puedes usar los números de catálogo que aparecen en el lomo de cada libro. Son como direcciones que te indican dónde encontrar un libro dentro de la biblioteca.

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Cada libro de no-ficción en la biblioteca tiene un número único en el lomo que te dice qué tipo de libro es.

En un número de catálogo, los dígitos indican cuál es el tema del libro. Por ejemplo, los libros con números dentro de los 580 tratan sobre plantas, y los números dentro de los 590 tratan sobre animales. (No hace falta que memorices estos números; seguramente estén fácilmente disponibles en la biblioteca). Las letras que les siguen a los dígitos son las iniciales del autor. Los libros están agrupados por número de catálogo seguidos del nombre del autor, en orden alfabético.

Los libros de no ficción de la biblioteca seguramente sean confiables y estén bien organizados. Además, hay estudios que demuestran que las personas retienen mejor la información cuando leen de un libro que cuando lo hacen de una pantalla.

Encuentra el camino

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La situación: Haces senderismo por el bosque con tu familia y tu perro, cuando notas que tu teléfono no tiene señal. Llegas a un lugar donde el camino se bifurca y hay un mapa de los diferentes senderos. ¿Sabes cómo leerlo para decidir en qué dirección caminar?

Solución sin teléfono:  Cuando tienes un buen mapa ¡no necesitas un teléfono! Cuando mires cualquier mapa el mejor lugar para empezar es la leyenda o clave. Ahí se te indicará qué representa cada símbolo. Por ejemplo: una línea punteada podría representar un sendero. Una estrella o un punto rojo podría indicar “estás aquí”.

A continuación, busca la rosa de los vientos. Esto te indicará hacia dónde están el norte, el sur, el este y el oeste. También podrías usar el sol. Donde sea que veas que se pone el sol, ese es el oeste. Donde sea que veas que sale el sol, ese es el este. Esa información te puede ayudar a ubicar las otras direcciones.

Jim McMahon/Mapman®

Si aún no estás seguro de dónde te encuentras en el mapa, busca puntos de referencia. Si en el mapa hay una laguna en la dirección en la que quieres ir, y a la distancia por uno de los caminos ves una laguna, pero en el otro no ves nada, ve hacia la laguna.

Practicar este tipo de navegación sin utilizar el teléfono es excelente para tu cerebro. “Es bueno tener circuitos neuronales fuertes en la región del cerebro que nos ayuda a navegar por espacios físicos”, dice Samaha.

Cuando sales por la puerta, hay todo un mundo que te espera. Con la ayuda de algunas habilidades fáciles de aprender, ¡estarás listo para explorarlo sin teléfono!

Envía una nota de agradecimiento

La situación: Tu tía preferida, que vive en otro estado, te envió un regalo increíble para tu cumpleaños. Le envías un mensaje de texto para darle las gracias. Pero no sientes que sea lo suficientemente especial. Quieres demostrarle lo mucho que el regalo significa para ti. Es hora de… ¡la tarjeta de agradecimiento!

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Solución sin teléfono: Primero, prepara los utensilios. Necesitarás una tarjeta, un sobre, una estampilla y algo para escribir. Puedes encontrar estos artículos en supermercados, en farmacias o en el correo. (También puedes hacer una tarjeta por tu cuenta).

Luego, ¡empieza a escribir! Comienza con un saludo que incluya el nombre de la persona, como “Querida tía Linda” u “¡Hola, tía Linda!”. En el cuerpo de tu carta intenta responder algunas de estas preguntas: ¿Por qué es especial para ti el regalo que recibiste? ¿Qué sentiste cuando lo abriste? ¿Qué harás con el regalo? Asegúrate de que tu letra sea legible.

Cuando termines, firma tu nombre. Si tu carta está escrita en papel, dóblalo con cuidado. Métela en el sobre, ciérralo y pega la estampilla en la esquina superior derecha. Escribe tu dirección completa en la esquina superior izquierda y la de tu tía en el centro (mira la imagen que aparece arriba).

Por último, es hora de enviarla. Pon el sobre en tu buzón y levanta la bandera (si la tiene) o sujeta la carta a la pared externa del buzón. También puedes llevarla al correo o depositarla en un buzón azul del USPS.

Toma unas fotos

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La situación: Planeas un pícnic con amigos. Quieres asegurarte de vivir el momento y de no estar distraído con un dispositivo. Estás pensando en dejar tu teléfono en casa, pero quieres documentar recuerdos divertidos del pícnic.

Solución sin teléfono: Hay muchas maneras de tomar fotos sin un teléfono. Algunas son sofisticadas y complicadas. Otras son increíblemente simples. Si recién empiezas, prueba con una cámara desechable (derecha), que cuesta unos $20. La mayoría de las cámaras desechables toman unas 25 fotos. Puedes revelar el rollo de fotos e imprimir las fotos en muchas farmacias. En general toma de tres a seis días.

Si estás interesado en otro tipo de fotografía analógica, podrías probar con una cámara Polaroid o con una cámara con rollo que son más caras. Estas cámaras les darán a tus fotos diferentes efectos geniales y clásicos. Además, a veces, cuando tomas un número limitado de fotos, cada una se vuelve más especial.

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