Matt Harbicht (@mattharbicht) for Ashes to Films
Sienna DeSantis
El 7 de enero de 2025, aproximadamente a las 3:30 a.m., Sienna DeSantis se despertó de un sueño intermitente. Desde el día anterior había ardido un incendio en las colinas cerca de su casa en Altadena, California. Muchos vecinos ya habían evacuado. Sienna y su familia tenían la esperanza de que las llamas no los alcanzaran. Pero ahora el fuego ardía a menos de una milla. A cada momento, los vientos lo acercaban más. La familia debía irse. Rápido.
Sienna echó un vistazo a su habitación y se preguntó qué no le importaría no volver a ver nunca más. “Mi habitación era mi caja de recuerdos”, dice. “No había manera de que pudiera haberme conformado con no llevármelo todo”.
Pero no había tiempo. Mientras la familia se alejaba en el coche, un grupo de brasas pasó volando junto al vehículo y bajó por una colina hacia su casa. Dos días después, los peores temores de Sienna se confirmaron: su casa había desaparecido, víctima del incendio de Eaton, que destruyó más de 9400 estructuras en todo el condado de Los Ángeles.
En primavera, mientras la familia trabajaba para reconstruir su vida, Sienna buscaba maneras de procesar lo que había atravesado. Ahí fue cuando conoció la iniciativa Ashes to Films Young Program, una clase de cine de una semana para adolescentes afectados por los incendios en California. Sienna tenía la experiencia de haber realizado algunos cortometrajes; solicitó y fue una de los 16 adolescentes aceptados.
El programa le permitió reflexionar sobre su experiencia y elaborar la pérdida. “A través del arte fui capaz de comenzar un proceso de sanación”, dice Sienna.