Soy asistente de vuelo

Carlos Merced

Carlos Merced viaja miles de millas por día, muchas veces por semana, como parte de su trabajo. Durante los últimos 36 años, trabajó como asistente de vuelo para una aerolínea grande. Durante los vuelos, su trabajo es cuidar la comodidad y seguridad de los pasajeros. Eso incluye todo, desde servirles comida hasta proveer ayuda médica si alguien se enferma. Antes de cada vuelo, comprueba el equipo de seguridad del avión, incluidos los chalecos salvavidas y las máscaras de oxígeno, así como las puertas de salida y las rampas de evacuación.

A Carlos le encantan muchas partes de su trabajo, pero lo que más le gusta es interactuar con los pasajeros y hacer que su vuelo sea especial. “Para este trabajo, te tienen que gustar las personas. Interactúas con miles de personas por día”, dice Carlos. “No lo considero un trabajo, es un estilo de vida”.

Tenía alrededor de 4 años cuando vi un avión por primera vez. ¡Fue genial! Luego, cuando salíamos en coche en Puerto Rico, donde me crie, mi familia me llevaba al aeropuerto para ver los aviones despegar.

Cuando tenía 23, vi un anuncio para un trabajo de asistente de vuelo en el periódico. Solicité y comencé un programa de entrenamiento. Aprendimos todas las tarea, incluyendo los primeros auxilios.

Ser asistente de vuelo implica mucha actividad física. Debes levantar bolsas pesadas y llevar el carro de refrescos, que pesa como 80 libras.

Una de las mejores cosas de ser asistente de vuelo es la posibilidad de viajar. Tenemos billetes de avión gratis o con mucho descuento a cualquier lado. ¡Fui a todas partes del mundo!

Conozco gente muy diversa cada día. Algunos pasajeros tienen miedo de volar, así que siempre me esfuerzo por tranquilizarlos y hacerlos sentir seguros.