Clase Introductoria de Inversión, para adolescentes

Invertir dinero hoy puede ayudarte a financiar tus sueños mañana. Aquí te contamos por dónde empezar.

Al leer, pregúntate: ¿Cuál es la relación entre el tiempo y la cantidad de dinero que puede generar una inversión?

¡Lo hiciste! Tienes en tus manos dinero que es todo tuyo. Guardaste dinero de cumpleaños, de cuando cuidaste a los niños de tus vecinos o de cuando serviste helado en el centro comercial. Trabajaste duro para ganar ese dinero. ¿Ahora qué vas a hacer con él?

Quizá lo quieras gastar hoy mismo, como en unos tenis nuevos, o ahorrar para un objetivo a corto plazo, como comprarte una bicicleta nueva. O quizá pienses en grande: en estudiar un posgrado, en comprar tu propia casa, o en una idea para un negocio multimillonario…

Si quieres ahorrar para objetivos a largo plazo como estos, invertir es una excelente opción. Invertir es gastar recursos en algo que te beneficiará en un futuro. Por ejemplo, cuando estudias para mejorar tus notas o cuando practicas tu tiro a distancia durante la práctica de baloncesto, inviertes tiempo y energía.

Cuando hablamos de dinero, invertir significa comprar algo hoy cuyo valor puede aumentar a lo largo del tiempo. Después de todo, si te compras esos tenis, el dinero que gastaste desaparece. Pero si pones dinero en una cuenta de inversión, su valor puede aumentar, de a poco al principio, luego más y más rápido, como una bola de nieve.

Además, no necesitas un montón de dinero para empezar. “Puedes empezar a invertir sin importar cuánto dinero tengas”, dice Carly Urban, economista de Montana State University. Invertir desde jóvenes es una excelente idea, dice Urban, porque le da al dinero tiempo de crecer. El dinero que produces puede producir más dinero, lo cual puede producir MÁS dinero todavía. Esto se llama capitalización compuesta. Sigue leyendo para aprender sobre sus fundamentos.

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PASO 1: Investiga

Antes de empezar a invertir, deberías familiarizarte con los diferentes tipos de inversión. Dos tipos muy comunes son las acciones y los bonos.

Cuando compras un bono le estás prestando tu dinero a un Gobierno o a una compañía. El bono que recibes es una promesa de que te devolverán el préstamo con un adicional. Ese adicional se llama interés.

Una acción es un pequeño pedazo de una compañía del que eres dueño. Cuando compras acciones, apuestas a que la compañía crecerá. Si lo hace, cada pedazo aumenta su valor. Ganas dinero cuando vendes acciones más tarde por más de lo que las pagaste.

Y si la compañía es rentable, tal vez recibas dividendos o parte de esa ganancia. Si los usas para comprar más acciones podría ayudar a que tu dinero se multiplique aún más rápido.

Recuerda: no hay ninguna garantía de que las inversiones crezcan. A diferencia de las cuentas de ahorro, siempre existe el riesgo de que las inversiones, por el contrario, pierdan dinero. Los bonos del Tesoro de los Estados Unidos son de menor riesgo porque tienen el respaldo del Gobierno de los Estados Unidos. Las inversiones de más riesgo pueden significar mayores ganancias… o mayores pérdidas si se te acaba la suerte.

Por eso, mucha gente elige diversificar sus inversiones, o poner dinero en diferentes tipos de inversión. Una manera de hacerlo es comprar fondos indexados. Estos fondos distribuyen el dinero en varias acciones y bonos. Si uno pierde dinero, otros podrían crecer, por lo que sigue siendo probable que con el correr del tiempo ganes dinero.

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PASO 2: Establece tus objetivos

El siguiente paso es decidir cuáles son tus objetivos a largo plazo. Tal vez quieras pagar tu carrera en Cosmetología… o en Leyes. Quizá estés ahorrando para un carro, una casa o un viaje a Italia. A pesar de que falta mucho, hasta podrías empezar a ahorrar para tu jubilación.

Cuando tengas claros tus objetivos, decide cuánto quieres invertir, por cuánto tiempo, y cuánto te quieres arriesgar. Puedes usar una calculadora de intereses compuestos, como la de investor.gov, para ayudarte a planear.

Es importante que no inviertas el dinero que necesitas para tu seguridad y tu salud de hoy o a corto plazo. De hecho, dependiendo de la inversión, podrías tener que pagar una multa si retiras el dinero demasiado pronto.

Muchos expertos recomiendan usar la regla del 50/30/20: gasta el 50 % de tu dinero en tus necesidades, 30 % en cosas que quieres y divide ese último 20 % entre ahorros e inversiones.

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PASO 3: Elige una cuenta

¿Estás listo para dar el salto? Si todavía no cumples los 18 años, necesitarás a un adulto para empezar. Las leyes estadounidenses exigen que un padre o tutor sea el dueño de las inversiones de un adolescente y que autorice lo que haga. Tal vez tu familia esté muy entusiasmada con tu interés en invertir. Pero si tienen dudas, intenta mostrarles lo que sabes. Podrías hacer una presentación. Si aceptan, asegúrate de que no hagan todo por ti. ¡Es más divertido tomar la iniciativa!

Primero, vas a necesitar una cuenta de corretaje. Algunas compañías de corretaje ofrecen cuentas solo para adolescentes (aunque tus tutores sean los dueños legales de la cuenta). Busca una cuenta de corretaje con una tasa baja o sin tasa y sin requisitos de saldos mínimos. Cuando la elijas, transferirás dinero de una cuenta bancaria a tu cuenta de corretaje. Puedes empezar por invertir un monto pequeño, como $25. Elige tus inversiones y presiona “comprar”.

Si no tienes dinero para invertir o simplemente quieres practicar sin ningún tipo de riesgo, puedes intentar con una simulación. Es una cuenta simulada que ofrecen algunas firmas de corretaje. Muestra cómo se desempeñaría el dinero en ciertas inversiones comparado con el mercado de valores en general. “Es fascinante armar simulaciones, fingir que tienes dinero y rastrear el estado de tus acciones”, dice Urban, el economista de Montana State. Luego puedes decidir si estás preparado para probar con una inversión real.

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PASO 4: Sigue aprendiendo

Una vez que establezcas tus primeras inversiones, o simulaciones, síguelas de cerca. Revisa su rendimiento, pero no te preocupes por pequeñas subidas y bajadas a lo largo de días, semanas o hasta meses. Asegúrate de revisar tus tasas todos los meses, y resiste el impulso de retirar tu dinero cuando el mercado esté en baja. Si una inversión no funciona bien, intenta entender por qué y aplica lo que aprendas en inversiones futuras.

Menos de uno de cada cuatro adolescentes invierte su dinero, así que si decides intentarlo estarás un paso delante de los demás. Mientras aprendes, haz preguntas y sigue investigando. Tal vez pronto sepas más sobre inversiones que muchos adultos. ¿Quién sabe? ¡Tu familia y tus amigos quizá empiecen a pedirte consejos sobre cómo hacer crecer su propio dinero!

Respuestas a "Conoce tu tipo de inversión"

1- Acciones, 2- Fondo indexado, 3- Bono