Acabas de terminar tu práctica de atletismo. Tienes calor y sed; abres una botella de plástico y te la bebes de un trago. Pero cuidado: esa botella contiene más que una bebida refrescante. Investigaciones recientes han revelado que cada litro de agua de botella contiene cientos de miles de pequeñas partículas de plástico, demasiado pequeñas para verlas con tus propios ojos.
El descubrimiento se añade a una pila cada vez mayor de evidencias de que las partículas de plástico ingresan a nuestro cuerpo a través de la comida, la bebida e incluso el aire que respiramos. Se han encontrado plásticos en los sistemas biológicos de los humanos —en los pulmones, el hígado, la sangre e incluso el cerebro. ¿Qué efecto tienen estas partículas en nuestra salud? Los científicos aún no están seguros, pero están trabajando para descubrirlo. Por ejemplo, un estudio reciente reveló un vínculo posible entre partículas de plástico y problemas de corazón.
Pero no debes entrar en pánico. Nunca es tarde para empezar a reducir la cantidad de plástico en tu vida.