Cómo ser un ÉXITO en el baile de tu escuela

Tu guía para sentirte como tu mejor versión antes, durante y después de la gran noche.

Al leer, pregúntate: ¿Qué emociones sientes antes de un gran acontecimiento social como un baile en la escuela?

Todo el mundo lo comenta: el baile de la escuela de este sábado. En el autobús todos comparan imágenes de lo que se van a poner. Durante el almuerzo, tus amigos comentan sus planes para antes y después del baile. En la práctica de fútbol, tus compañeros susurran que bailarán con la persona que les gusta.

A ti también te hace ilusión lo del sábado… pero tal vez estés también un poquito estresado. ¿Cómo te aseguras de que esa noche todo salga bien? A continuación, te ofrecemos algunos consejos para que te diviertas, estés seguro y te sientas bien en el próximo baile de tu escuela.

ANTES DEL BAILE

Descansa mucho y llena el tanque.

Es importante dormir bien (al menos ocho horas) y comer alimentos saludables antes de un gran evento como un baile. De ese modo, tu cuerpo tendrá la energía que necesita para saltar al ritmo de tu canción favorita. Y tu cerebro estará listo para procesar todo lo que ocurra en el baile y te ayudará a regular tus emociones.

“El sueño es absolutamente crítico para el cerebro —explica Lisa M. Elliott, una neuropsicóloga que trabaja con adolescentes—. También lo son los alimentos de calidad, en particular las proteínas y las grasas saludables”.

Estos nutrientes brindan una energía sostenida, porque tu cuerpo los absorbe lentamente. Elliott recomienda las nueces, los aguacates, el charqui o el queso como excelentes opciones para tus refrigerios antes del baile. La comida disponible en el baile seguramente tenga una gran cantidad de carbohidratos simples o azúcares. Tu cuerpo absorbe rápido esos nutrientes, así que, aunque tal vez te den un subidón breve de energía, a menudo acabas sintiéndote cansado.

Encuentra tu estilo.

Elegir qué ponerte para el baile es parte de la diversión, pero eso no quiere decir que sea fácil. Hay muchas opciones, y tal vez sientas presión de grupo (o social) para vestirte de un modo en particular. Pero Elliott sugiere que te concentres en ponerte algo que te haga sentir como tú mismo. “Lo primero y más importante es elegir ropa cómoda”, explica.

Piénsalo: si te pones algo solo para impresionar a los demás, podrías pasarte toda la noche estresado por lo que otros piensen de tu ropa en vez de sentirte seguro y divertirte. Cuando te pruebes ropa para el baile, intenta ignorar las opiniones de los demás. No te preguntes: “¿Qué pensarán de esto mis amigos?” ni “¿Cómo se verá esto en una foto?”. Pregúntate en vez: “¿Cómo me siento con esta ropa?”.

Para ahorrar dinero en tu vestuario para la fiesta, considera preguntarles a amigos o parientes si tienen ropa divertida que podrías tomar prestada. También puedes ir a tiendas de segunda mano, que venden ropa usada a precios más bajos. Tal vez encuentres algo especial que nadie más se pondrá. Siempre asegúrate de que lo que lleves cumpla con las normas de vestimenta de tu escuela. Y usa la “Lista para prepararse” (página 10) para asegurarte de verte y oler genial con tu ropa.

EN EL BAILE

Corta las comparaciones.

Como humanos, es natural que hagamos comparaciones. Nos ayuda a entender el mundo. Pero hay un viejo dicho: “La comparación roba la alegría”. Esto puede ser especialmente cierto en actividades sociales como los bailes, donde las comparaciones pueden interferir con vivir el momento y divertirte.

Jasmine Ghannadpour, una psicóloga que trabaja con adolescentes, tiene consejos para lidiar con situaciones como estas. “Si se te cruza por la cabeza el pensamiento: ‘Mi amigo se ve mucho mejor que yo’, intenta cambiarlo por: ‘Mi amigo se ve muy bien… punto’ —dice—. Podemos reconocer que alguien se ve bien, pero cuando empezamos a comparar cómo se ven con cómo nos vemos nosotros, ahí es cuando nos quita le alegría de nuestra experiencia”.

Ayuda a otra persona.

Pasan muchas cosas en un baile de escuela, y puede ser fácil enfocarte solamente en ti. Pero es buena idea mantener un ojo atento por si hay gente que no la esté pasando muy bien. ¿Ves a alguien en el baño que parece un poco triste? Pregúntale si necesita ayuda. ¿Ves a alguien sentado solo? Invítalo a conversar contigo y con tus amigos… ¡o a unirse a tu círculo de baile!

Hay estudios que demuestran que cuando haces cosas por los demás, tú también te sientes bien. Así que ayudar a otra persona no solo ayuda a esa persona, sino que te ayuda a ti. ¡Todos ganan!

Siempre puedes decir que no.

Recuerda: nunca tienes que hacer nada en un baile que te haga sentir incómodo. Si alguien te invita a bailar y no quieres, simplemente di: “No, gracias”. De igual modo, si le pides bailar o hacer cualquier otra cosa a alguien y te dice que no, es muy importante que respetes sus límites.

DESPUÉS DEL BAILE

Toma decisiones seguras.

No consumas ni drogas ni alcohol antes, durante o después del baile. En primer lugar, es ilegal. Además, es malo para tu cuerpo y puede llevar a otras malas decisiones. Y nunca te subas a un carro si crees que el conductor puede estar bajo la influencia del alcohol o las drogas.

Si planeas pasar el rato con amigos después de la fiesta, haz un plan para después del baile antes de la gran noche con amigos en los que confíes. Eso te ayudará a evitar situaciones inesperadas y arriesgadas. Dile a uno de tus padres, o a un adulto de confianza, dónde estás, y llama a esa persona para que venga por ti si te sientes incómodo por la razón que sea.

Reflexiona.

Cuando regreses a casa después del baile, tal vez tengas muchos pensamientos y muchas emociones dándote vueltas por la cabeza. Reflexionar acerca de estos sentimientos puede ser beneficioso para tu salud mental. “Cuando pasamos por una experiencia difícil, tal vez queramos evitar hablar del tema, o hacerlo a un lado en nuestra cabeza como si no hubiera pasado —dice Ghannadpour—, pero, a menos que lo procesemos, el estrés se queda con nosotros”. Procesar sentimientos positivos también es beneficioso. Hay estudios que demuestran que concentrarse en experiencias positivas puede aumentar la gratitud y la resiliencia, y llevar a una perspectiva más optimista.

La reflexión puede tener muchas formas. Podrías hablar con un amigo de confianza, un pariente o un maestro. O podrías escribir en un diario, hacer un collage o hasta escribir una canción sobre las experiencias en el baile de tu escuela.